Presupuestos
Cuánto cuesta retransmitir un evento en streaming
No hay una tarifa única porque no hay dos eventos iguales. Lo que sí se puede explicar es qué partidas componen un presupuesto de retransmisión, cuáles pesan más y por qué dos ofertas que parecen equivalentes pueden separarse en varios miles de euros.
Es la primera pregunta de casi todas las conversaciones y la que peor se responde en internet, normalmente con una cifra suelta que no sirve para nada. Un directo puede costar unos cientos de euros o varias decenas de miles, y ambas cifras pueden ser razonables según lo que haya detrás. Lo útil no es el número: es entender qué se está comprando en cada línea del presupuesto para poder comparar ofertas con criterio y decidir dónde merece la pena gastar.
Este artículo explica los factores que mueven el precio, en qué orden pesan y qué horquillas orientativas se manejan en el mercado español. No damos tarifas cerradas de nuestro servicio porque cada propuesta se hace a medida después de conocer el recinto, el formato y el destino de la señal; publicar un precio fijo sería, sencillamente, engañarte.
Las seis partidas de un presupuesto de streaming
Prácticamente cualquier oferta seria se descompone en las mismas seis partidas. Si una oferta que recibes no las distingue, pide que las desglose: ahí es donde aparecen las diferencias reales.
1. Equipo técnico (personas)
Suele ser la partida mayor, entre el 40 % y el 60 % del total en un evento de tamaño medio. Un directo con tres o cuatro cámaras necesita realizador, operadores, técnico de imagen, técnico de audio y responsable de emisión; en actos sencillos algunas funciones se combinan, pero por debajo de cierto umbral se pierde capacidad de reacción. La partida se calcula por jornadas y por persona, incluyendo montaje y desmontaje, que no son horas de regalo: son horas de trabajo con el mismo equipo humano.
2. Equipamiento
Cámaras, ópticas, mezclador, matriz, grabadores, monitorado, audio, intercom, cableado y estructuras. Se factura por jornada de uso y su peso crece con el número de posiciones y con la exigencia óptica: un teleobjetivo servo B4 de 40 aumentos no cuesta lo mismo que un objetivo fotográfico, y se nota en pantalla cuando hay que cerrar sobre un rostro desde el fondo de un pabellón. Aquí también entran los elementos que dan producción a la imagen: cablecam, estabilizadores, dron.
3. Conectividad
La partida que más varía y la que menos conviene recortar. Si el recinto tiene fibra utilizable y se puede reservar ancho garantizado, es barata. Si hay que llevar la conexión —agregación de líneas móviles, Starlink, enlace dedicado— sube, y sube más si se exige redundancia real con dos caminos independientes. En un evento al aire libre sin infraestructura, la conectividad puede pasar del 5 % al 20 % del presupuesto. Está explicado en detalle en qué conexión necesita un streaming profesional.
4. Preproducción
Visita técnica, plan de cámaras, escaleta, diseño de gráficos, pruebas de emisión y coordinación con la producción del cliente. En eventos pequeños son unas horas; en un congreso de tres salas puede ser una semana de trabajo previo. Es invisible en el resultado y es exactamente lo que separa un directo que fluye de uno que se sostiene a base de improvisación.
5. Desplazamiento y logística
Kilómetros, dietas, alojamiento si hay montaje la víspera, permisos de acceso, aparcamiento reservado para la unidad móvil y, en algunos recintos, personal propio de la instalación. Para un evento en la misma provincia es una partida menor; para uno a seiscientos kilómetros con dos noches de hotel para seis personas, no.
6. Postproducción y entrega
Qué se entrega después: el programa emitido tal cual, el máster limpio, las cámaras por separado (grabación ISO), un resumen editado, cortes por ponencia, versiones para redes. Cada entregable añade horas de sala. Un vídeo resumen de tres minutos con música y rotulación puede costar más que una jornada entera de una cámara adicional.
Qué mueve más el precio
Por orden de impacto real, según nuestra experiencia montando presupuestos:
- El número de jornadas. Un acto de dos horas que exige montaje la tarde anterior son dos jornadas de equipo, no dos horas. Es el factor que más sorprende a quien pide precio por primera vez.
- El número de cámaras y su tipo. Cada posición añade equipo, operador, cable, un puesto de control de imagen y tiempo de montaje. Pasar de tres a cinco cámaras no sube un 66 %: sube menos si son cámaras fijas y más si son posiciones complejas en altura o con enlace inalámbrico.
- La conectividad exigida. Emitir con un único camino de salida y emitir con redundancia real son dos servicios distintos, con precios distintos y con riesgos muy distintos.
- El destino de la señal. Solo internet, o también las pantallas del recinto, o además una señal limpia para un tercero, o traducción simultánea en varios canales. Cada destino añade cadena.
- La entrega posterior. Ver el punto 6: es donde más se dispara el presupuesto sin que nadie lo prevea.
Horquillas orientativas del mercado
Las cifras de la tabla siguiente son horquillas orientativas del mercado español para productoras con equipo propio y personal cualificado, no tarifas nuestras. Sirven para situarte antes de pedir ofertas y para detectar precios que se salen tanto por arriba como por abajo. Un presupuesto muy por debajo de la horquilla suele significar menos personal, sin redundancia o con equipo alquilado a terceros el mismo día; uno muy por encima debe justificar qué añade.
Una advertencia importante: comparar solo el total es un error. Compara jornadas incluidas, número de técnicos, si hay grabación de respaldo, si hay segunda vía de internet y qué archivos se entregan. Dos ofertas con el mismo total pueden ser servicios completamente distintos.
Dónde sí se puede ahorrar
Hay recortes inteligentes y recortes que se pagan caros. Inteligentes: reducir el número de cámaras y compensar con una buena posición móvil; renunciar al 4K si el público va a ver el directo en móvil —en Full HD bien codificado la diferencia percibida es mínima y el coste baja en varias partidas—; concentrar el montaje en el mismo día cuando el recinto lo permite; pedir solo los entregables que se van a usar de verdad. Caros: quitar el segundo camino de internet, quitar la grabación local de respaldo, quitar al técnico de audio y confiar el sonido a la cámara, o contratar a menos gente de la que el formato necesita para que alguien haga tres cosas a la vez en el momento crítico.
Preparar la petición para recibir ofertas comparables
Si mandas a tres proveedores un correo diciendo «necesito streaming para un evento», recibirás tres propuestas incomparables. Con estos datos, en cambio, recibirás ofertas que se pueden poner una al lado de la otra: fecha y horario real del acto (con montaje), dirección y tipo de recinto, aforo presencial estimado, formato (conferencia, concierto, competición, entrega de premios), si hay pantallas en sala que haya que alimentar, plataforma de destino, si necesitas acceso restringido, si habrá ponentes o invitados remotos, si hace falta traducción, qué archivos quieres al terminar y qué conectividad hay disponible en el sitio. Ese correo lo puedes escribir en cinco minutos y te ahorrará dos semanas de idas y venidas.
Y una recomendación final: pide siempre que el presupuesto incluya, por escrito, qué pasa si falla algo. Dónde está el respaldo del mezclador, de la grabación y de la salida a internet. Esa respuesta vale más que cualquier descuento.
Referencia, no tarifa
Horquillas orientativas del mercado por tipo de evento
| Tipo de producción | Configuración típica | Equipo humano | Horquilla orientativa |
|---|---|---|---|
| Directo sencillo de sala | 1–2 cámaras, audio de mesa, una salida | 1–2 técnicos | 600 – 1.500 € / jornada |
| Evento corporativo o congreso | 3–4 cámaras, gráficos, presentaciones, remotos | 4–6 técnicos | 2.000 – 5.000 € / jornada |
| Concierto o gala | 4–6 cámaras, movimiento, mezcla de audio dedicada | 6–9 técnicos | 3.500 – 9.000 € / jornada |
| Competición deportiva | 4–8 cámaras, teleobjetivos, marcador y repeticiones | 6–10 técnicos | 4.000 – 12.000 € / jornada |
| Festival o multisala | Varios escenarios o salas, relevos, emisión continuada | 10+ técnicos | Presupuesto por proyecto |
Cómo comparar dos presupuestos de streaming
Cinco comprobaciones que revelan si dos ofertas son realmente equivalentes.
Cuenta las jornadas
Comprueba si el montaje, las pruebas y el desmontaje están incluidos o se facturan aparte. Es la diferencia más frecuente entre ofertas.
Cuenta las personas
Pide el organigrama del día: cuántos técnicos hay y qué hace cada uno. Menos gente significa menos capacidad de reaccionar cuando algo se tuerce.
Busca la palabra respaldo
Grabación local en paralelo, mezclador de reserva y segunda vía de salida a internet. Si no aparecen, no están.
Revisa el audio
Debe decir de dónde sale el sonido: toma dedicada de la mesa de sala, micrófonos propios o ambiente. Es la partida que más afecta a la percepción de calidad.
Concreta la entrega
Qué archivos recibes, en qué formato, con qué plazo y durante cuánto tiempo quedan alojados. Ponlo por escrito antes de firmar.
FAQ
Preguntas frecuentes
¿Se puede contratar por horas en lugar de por jornadas?
En actos muy cortos y sencillos, sí. A partir de tres o cuatro cámaras deja de tener sentido, porque el montaje, el cableado y las pruebas ocupan más tiempo que el propio evento y ese trabajo hay que retribuirlo igualmente.
¿Cuánto cuesta añadir una cámara más?
Depende de qué cámara y en qué posición. Una cámara fija adicional en una sala ya cableada tiene un coste marginal moderado; una posición en altura, con enlace inalámbrico y operador, cuesta bastante más porque arrastra equipo, personal y tiempo de montaje.
¿El precio incluye la plataforma de emisión?
Normalmente no. Emitir a YouTube o LinkedIn no tiene coste, pero una plataforma privada con control de acceso, registro y métricas se contrata aparte y se factura por evento o por espectadores concurrentes. Conviene aclararlo desde el principio.
¿Sale más barato grabar y publicar después que emitir en directo?
Algo, pero menos de lo que parece: el despliegue de cámaras y personal es el mismo. Se ahorra en conectividad y en la tensión del directo, y se paga en horas de edición posterior. Si el valor del acto está en la simultaneidad, el ahorro no compensa.
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