4 referencias en el rider

Drones e imagen aérea

Cuatro modelos con funciones distintas: el plano aéreo que entra en el directo, tomas rápidas de bajo impacto y un dron térmico para vigilancia de perímetro y aforo.

El plano aéreo es lo que sitúa un evento. Un recinto lleno visto desde arriba explica en dos segundos lo que en plano de suelo cuesta media hora: cuánta gente hay, cómo está distribuida, dónde está el escenario respecto al resto. Por eso el dron abre y cierra la mayoría de nuestras retransmisiones al aire libre, y por eso lo tratamos como una posición más de la realización y no como un extra de grabación.

En parque tenemos cuatro modelos con papeles distintos. El DJI Mavic 4 Pro es el que entra al máster del directo: su sistema triple de cámaras permite cambiar de encuadre entre gran angular, medio y tele sin recolocar el aparato, lo que en un plano aéreo en vivo vale más que cualquier especificación. Los dos Mavic 3 cubren planos generales y de establecimiento; los dos Mini 4 Pro, por debajo de 249 gramos, resuelven tomas rápidas donde el peso reducido facilita el despliegue en recintos complicados. Y el Matrice 4TD no es un dron de estética sino de misión: con imagen térmica se usa para vigilancia de perímetro, control de aforo, búsqueda e inspección de estructuras.

El criterio que aplicamos es que el vuelo se planifica, no se improvisa. Antes del evento se define qué planos se necesitan, en qué momentos, desde dónde despega el dron, qué zonas no se sobrevuelan y cómo se coordina con la organización y con el resto del equipo por intercom. Volar sobre público, cerca de estructuras o en un recinto urbano tiene condiciones y autorizaciones que hay que resolver con antelación; cuando no se cumplen, no se vuela, y se plantea otra forma de conseguir el plano.

La aérea también tiene límites que conviene decir en voz alta. La autonomía obliga a planificar los momentos de vuelo y las baterías; el viento y la lluvia pueden anular una posición aérea el mismo día; y en interior el vuelo casi nunca es la respuesta, donde suele funcionar mejor la cablecam. Un plan de producción serio contempla esas alternativas desde el principio.

En nuestro parque

Drones de nuestro parque

Cuatro aeronaves con funciones diferenciadas, del plano aéreo de emisión a la misión térmica de seguridad. Siempre con piloto y con las autorizaciones que exija cada emplazamiento.

Cómo lo usamos

Cómo trabajamos el plano aéreo en directo

Un dron que solo graba y entrega el material al día siguiente aporta poco a una retransmisión. Lo que cambia el resultado es que su señal llegue al control y el realizador pueda cortar a ella cuando el momento lo pide: la entrada del artista, el lleno del recinto, la salida final. Por eso la señal aérea se integra por enlace hasta el rack, con el piloto en comunicación constante con cabina.

El reparto de tareas en vuelo es de dos personas cuando la producción lo justifica: piloto al mando y operador de cámara controlando el encuadre. Eso permite que el aparato se mantenga estable en una posición segura mientras la cámara sigue lo que ocurre abajo. En vuelos de plano general y establecimiento, un solo piloto es suficiente.

La coordinación con la organización es parte del trabajo, no un trámite. Hay que acordar zonas de despegue y aterrizaje delimitadas y lejos del público, informar a seguridad de los momentos de vuelo, y tener claro quién puede ordenar el aterrizaje inmediato. En eventos donde también damos videovigilancia, el dron térmico se suma a ese dispositivo con una función distinta: ver el perímetro y el aforo en zonas donde no hay cámara fija, incluso de noche.

Del material aéreo se saca además mucho rendimiento fuera del directo. Los planos generales son la base del aftermovie y de las piezas para redes, y las tomas de contexto sirven para memorias, dosieres de patrocinio y comunicación posterior del evento. Cuando la producción lo pide, dejamos ese material listo en el mismo día como parte de la producción audiovisual.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Se puede volar un dron sobre el público?

Depende del emplazamiento, del tipo de vuelo y de las autorizaciones que correspondan en cada caso, y es algo que se resuelve antes del evento con la organización. Por defecto planificamos los recorridos evitando el sobrevuelo directo de personas y buscando el plano desde posiciones seguras. Si las condiciones no se dan, no se vuela.

¿La imagen del dron entra en la emisión en directo?

Sí. La señal llega al control por enlace inalámbrico y se trata como una fuente más del mezclador, con el piloto en contacto por intercom para preparar los planos que pide el realizador. También queda grabada para postproducción.

¿Qué pasa si hace viento o llueve el día del evento?

La aérea es la parte de la producción más expuesta a la meteorología, así que nunca planteamos un directo que dependa exclusivamente de ella. Si las condiciones impiden volar con seguridad, se cancela el vuelo y se cubren esos momentos con cablecam o con posiciones altas de cámara.

¿Para qué usáis el dron con cámara térmica?

No para imagen de emisión, sino para tareas de apoyo a la organización: vigilancia de perímetro, control de aforo en zonas amplias, búsqueda y localización de personas o inspección de estructuras. Es una herramienta de misión que se coordina con el dispositivo de videovigilancia del evento.

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