Checklist

Visita técnica a un recinto: la lista que repasamos

Una visita técnica bien hecha es la diferencia entre un presupuesto que se cumple y una sorpresa el día del montaje. Esto es lo que miramos, en qué orden y con quién hay que hablar de cada cosa.

Casi todos los problemas que aparecen el día de un directo se podían haber visto antes. La unidad móvil que no cabe por el arco, el cuadro que comparte línea con la iluminación del escenario, la posición desde la que se ve media pantalla. No son imprevistos: son datos que estaban ahí y no se recogieron a tiempo.

La visita técnica es el momento de recogerlos, y lo ideal es hacerla antes de presupuestar, para saber qué dispositivo admite ese espacio de verdad. Con un evento pequeño en un espacio conocido basta un cuestionario con fotos; con unidad móvil, tiradas largas o un recinto que no se construyó para esto, hay que ir.

1. Acceso y aparcamiento de la unidad móvil

Es lo primero porque condiciona todo lo demás. Lo que se comprueba sobre el terreno, no en vistas de satélite:

  • Recorrido hasta el punto de estacionamiento. Anchura de calle, radios de giro, bolardos, pilonas retráctiles y quién tiene la llave. Si hay que entrar por un aparcamiento, la altura del gálibo es un número que hay que leer, no estimar.
  • Sitio real para trabajar. La unidad necesita abrir puertas, sacar cable y quedarse ahí toda la jornada. Un hueco donde cabe el vehículo pero no se puede trabajar no sirve.
  • Distancia hasta el punto de despliegue. Se mide en metros de recorrido de cable, no en línea recta: rodear un edificio, entrar por una puerta de servicio y subir una planta suma mucho.
  • Permisos de ocupación y horarios de carga. En centros históricos y zonas peatonales hay franjas concretas y a veces autorización previa que alguien tiene que pedir con antelación.

Si el acceso rodado es imposible, el control se monta en maletas dentro del espacio: es legítimo, pero cambia presupuesto, tiempos y personal, así que se decide aquí y no la víspera.

2. Cuadro eléctrico y potencia disponible

La segunda causa de sustos. Hay que averiguar cuántos cuadros hay para producción, de qué potencia, dónde están y —la pregunta clave— con quién se comparten. Colgar el control del mismo cuadro que la iluminación del escenario es la receta clásica del corte a mitad de acto.

Se anota también si hay toma de fuerza trifásica y quién puede rearmar un cuadro el día del evento. Llegamos con cuadro propio, mangueras y SAI, pero eso protege de un microcorte, no de una instalación insuficiente. Sin garantías se plantea grupo electrógeno, con su ubicación acordada: un grupo suena y no puede quedar cerca de una toma de audio.

3. Recorridos para las tiradas de fibra y SDI

Aquí se decide qué material se carga en el camión. En una sala mediana el coaxial resuelve; en cuanto la distancia crece, entra la fibra. Lo que se recorre a pie, cable imaginario en mano:

  • Por dónde entra el cable y qué puertas quedarán abiertas o entornadas.
  • Qué pasos son de público y necesitan canalización o pasacables.
  • Si hay conductos, registros o falsos suelos aprovechables.
  • Si el recinto permite fijar algo a paredes o suelo. En edificios protegidos suele ser que no.
  • Dónde hacen falta enlaces inalámbricos y si el entorno radioeléctrico lo admite.

4. Posiciones de cámara y lo que se ve desde cada una

No basta con señalar puntos en un plano: hay que ponerse en cada uno y mirar. Se valora la vista real hacia el escenario, la altura y si hace falta praticable, si el trípode molesta a un paso de público o a una salida de emergencia, si un foco entra directo al objetivo y si la posición aguanta con la sala llena de gente de pie.

Se anota qué óptica pide cada punto —una cámara al fondo de un pabellón necesita alcance— y qué posiciones hay que acordar con el fotógrafo y con el equipo de sala. El criterio de cuántas hacen falta está en cuántas cámaras necesita un evento.

5. Punto de audio en la mesa de sala

El vídeo perdona; el audio no. Se localiza la mesa de sala y se resuelve el punto de entrega: qué salida hay, si puede haber una submezcla dedicada a emisión distinta de la que suena en la sala y si el técnico de sala estará el día del acto. Se mira además dónde caben micrófonos de ambiente y si la climatización zumba. Los criterios están en cómo se toma el audio de un directo.

6. Red del recinto y cobertura móvil

La pregunta no es «¿hay wifi?». Es si existe una línea cableada con ancho garantizado, quién la administra, si se puede reservar caudal de subida y si hay cortafuegos o portal cautivo que bloquee la salida que necesita el codificador. El wifi de un hotel o de un palacio de congresos se comparte con los asistentes y se degrada justo cuando la sala se llena.

En paralelo se mide la cobertura móvil de varios operadores en el punto donde estará el equipo —no en la puerta— y, si se prevé satélite, se busca vista despejada de cielo, que en un patio con galería puede no existir. Se mide a la hora prevista del acto, no a media mañana con el recinto vacío.

7. Horarios de carga, montaje y desmontaje

El tiempo disponible decide el dispositivo tanto como el dinero. Se cierra la hora real de entrada de material, si se puede acceder la víspera, el orden de proveedores, la hora de apertura al público y el límite de desmontaje. Un montaje de tres horas compartido con otros dos equipos no es un montaje de tres horas.

8. Con quién hay que hablar de cada cosa

Media visita consiste en identificar interlocutores. Conviven al menos tres figuras: la organización, que decide contenidos y horarios; el responsable técnico del recinto, que manda sobre instalaciones y llaves; y el informático, que controla la red y casi nunca está en la reunión de producción. Salir con nombres y teléfonos de todos vale más que cualquier plano.

Qué sale de la visita

De una visita bien hecha salen cinco documentos: plano de posiciones, esquema de cableado con metrajes, plan eléctrico, medición de conectividad y horario de montaje realista. Con eso se cierra una propuesta y se defiende; sin eso, cualquier cifra es una apuesta. Cómo lo encajamos está en cómo trabajamos.

Checklist

La lista que repasamos en el recinto

Ocho bloques y un cuaderno. Ninguno se da por supuesto aunque el espacio sea conocido.

Acceso rodado
Recorrido, gálibo, bolardos, permiso y sitio para trabajar
Punto de despliegue
Metros reales de la unidad al control y al escenario
Cuadros eléctricos
Cuántos, qué potencia, dónde y con quién se comparten
Rutas de cable
Puertas, pasos de público, registros y fijaciones permitidas
Posiciones de cámara
Vista real, altura, sujeción y óptica que pide cada punto
Punto de audio
Salida de la mesa de sala y submezcla dedicada a emisión
Ambiente sonoro
Climatización, ruido exterior y quién puede pararlos
Red y cobertura
Línea cableada, caudal reservado, cobertura móvil y vista de cielo
Horarios
Entrada, víspera, orden de proveedores y límite de desmontaje
Interlocutores
Nombre y teléfono de quien manda sobre cada cosa
Realizador operando el panel de mezcla ATEM durante un festival, con el multiviewer y el público al fondo

Interlocutores

Con quién se resuelve cada punto

Los asuntos que más se atascan cuando se pregunta a la persona equivocada.
AsuntoA quién se preguntaQué se pide por escrito
Acceso y aparcamientoResponsable técnico del recintoAutorización, horario y punto de estacionamiento
Cuadros y potenciaMantenimiento o jefe técnicoUbicación, potencia y reparto entre proveedores
Rutas de cable y fijacionesResponsable del espacioQué se puede pasar, por dónde y qué no se toca
Salida de la mesa de salaTécnico de sonido del recintoTipo de salida y disponibilidad el día del acto
Línea de internetDepartamento informáticoCaudal de subida, puertos abiertos y contacto ese día
Horarios y orden de montajeProducción del eventoCalendario con todos los proveedores
Contenidos y escaletaOrganización del eventoPrograma con horas e intervinientes

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Siempre hace falta una visita técnica presencial?

No siempre. Cuando el recinto es conocido, el dispositivo es pequeño o el montaje es en maletas, un cuestionario con fotos y un plano suele bastar. La visita se vuelve imprescindible cuando entra la unidad móvil, cuando hay tiradas largas o cuando el espacio no está pensado para producción audiovisual.

¿Cuándo se hace, antes o después de contratar?

Lo ideal es antes de cerrar el presupuesto, porque es lo que permite proponer un dispositivo realista en lugar de una estimación. En eventos grandes se repite una segunda visita ya con el trabajo adjudicado, para cerrar el plano de posiciones y el horario de montaje con el resto de proveedores.

¿Qué pasa si el recinto no da los datos eléctricos?

Se planifica por lo bajo y se lleva alternativa. Eso significa cuadro propio, SAI y, en casos sin garantías, grupo electrógeno presupuestado aparte. Es más caro que preguntar a tiempo, y por eso insistimos en localizar a la persona de mantenimiento antes del montaje.

¿Quién debe acompañar en la visita?

Como mínimo, alguien de la organización que pueda decidir sobre horarios y contenidos, y alguien del recinto con llaves y autoridad sobre las instalaciones. Si hay proveedor de sonido, iluminación o pantallas ya contratado, que esté también ahorra una ronda entera de correos.

¿Cuánto dura una visita técnica?

Entre una y dos horas en un recinto de tamaño medio, si los interlocutores están disponibles. Lo que alarga la visita nunca es medir: es esperar a que aparezca quien tiene la llave del cuadro eléctrico o quien puede responder sobre la red.

Hablemos de tu producción

Vamos a ver tu recinto antes de presupuestar

Nos acercamos, medimos accesos, cuadros, tiradas, posiciones y conectividad, y te devolvemos una propuesta con el dispositivo que ese espacio admite de verdad, con el horario de montaje que hace falta para levantarlo.