IMAG
Qué es IMAG y cómo se prepara la señal para las pantallas LED de un evento
En cuanto un escenario tiene pantallas, la realización deja de tener un solo destino. Lo que funciona para quien ve el streaming en casa no funciona para quien está a cuarenta metros del escenario mirando un muro de LED de ocho metros. Cómo se resuelven las dos señales sin romper ninguna.
IMAG es la abreviatura de image magnification: ampliación de imagen. Es la función más antigua y más útil de una pantalla en un evento con público, y consiste en tomar lo que está ocurriendo en el escenario y mostrarlo a tamaño suficiente para que se vea desde la última fila. Sin IMAG, en un auditorio de mil personas hay seiscientas que solo ven una figura pequeña y lejana; con IMAG, todas ven la cara del ponente o los dedos del guitarrista.
Parece resuelto —hay cámaras, hay mezclador, hay pantalla— y es uno de los sitios donde con más frecuencia se rompe la realización de un evento, porque IMAG y streaming son dos productos distintos que a menudo se intentan servir con una sola señal.
El programa de pantallas no es el programa de streaming
La diferencia nace del espectador. Quien ve la emisión no tiene otra referencia que la pantalla: el realizador construye el relato entero, puede cortar con ritmo, meter planos de recurso, rotular, insertar la presentación a pantalla completa. Quien está en la sala ya está viendo el escenario: la pantalla no cuenta la historia, la amplía. Si esa pantalla corta cada cuatro segundos, el público de sala percibe un parpadeo constante en el borde de su visión periférica, y lo que debería ayudar molesta.
Hay además una asimetría de contenidos. La presentación del ponente suele ocupar la pantalla de sala casi todo el tiempo, mientras que en el streaming interesa alternar diapositiva y cara. Y al revés: un rótulo con nombre y cargo es imprescindible en la emisión y absurdo en un muro de ocho metros donde el público ya sabe quién habla porque lo tiene delante.
Por eso, cuando el evento lo justifica, el control genera dos programas independientes, cada uno con su lógica de corte. En eventos más contenidos se genera un solo programa y se saca a pantallas una variante limpia, sin rótulos, por una salida auxiliar del mezclador. Es una decisión de presupuesto y de personal que conviene tomar en preproducción, y la detallamos en realización para pantallas LED.
Qué formato pide el proveedor de pantallas
Una pantalla LED no es un monitor: es una superficie compuesta por módulos, gobernada por un procesador que recibe una señal de vídeo convencional y la reparte por los módulos. Ese procesador es quien manda, y hay cuatro datos que hay que cerrar con su técnico antes de tirar un solo cable:
- Resolución del lienzo. Casi nunca es 1920x1080. Un muro ancho puede pedir proporciones que no corresponden a ningún estándar, y lo que se entrega desde control es una señal estándar que el procesador escala y recorta. Conocer la relación de aspecto real evita descubrir en el montaje que los planos salen con las cabezas cortadas.
- Formato y frecuencia de la señal de entrada. Lo habitual es entregar 1080p a la misma frecuencia con la que trabaja toda la producción, normalmente 50 Hz en España. Mezclar frecuencias entre la cadena de vídeo y el procesador introduce conversiones que añaden retardo y pueden generar tirones en los movimientos.
- Conector y número de entradas. Los procesadores aceptan SDI, HDMI o DisplayPort. Nuestra preferencia es SDI, con conversión a fibra si la tirada es larga, por los motivos que están en SDI vs HDMI. Conviene preguntar si admite entrada de respaldo.
- Punto de entrega. Dónde termina nuestra responsabilidad y empieza la del proveedor: un conector concreto en el rack del procesador. Se define por escrito para que nadie llegue con veinte metros de cable menos de los que hacen falta.
El retardo: el problema que más se nota
Este es el detalle que separa un IMAG bien montado de uno que incomoda. El sonido de la sala llega al público prácticamente instantáneo. La imagen, en cambio, recorre un camino: sensor de la cámara, proceso interno, conversión, mezclador, escalado, procesador de LED, panel. Cada eslabón añade fracciones de cuadro o cuadros enteros. Si el conjunto acumula suficiente retardo, el público ve en pantalla los labios del ponente moviéndose después de haber oído la palabra, y aunque no sepa explicarlo, percibe que algo va mal.
Se gestiona de dos formas. Primero, acortando el camino: cada conversión de formato y cada equipo intermedio evitable es retardo que no se acumula, y trabajar toda la cadena en el mismo formato y frecuencia es la medida más eficaz. Segundo, midiéndolo en el sitio: con la pantalla montada y el sonido funcionando se comprueba visualmente contra el escenario, y si el desfase se percibe, se corrige retrasando ligeramente el audio de sala desde la mesa de sonido. Retrasar audio es fácil; adelantar vídeo es imposible. Es una conversación que se tiene durante el montaje y no durante el acto.
Criterios de realización para IMAG
Realizar para pantallas exige desaprender parte de los reflejos de la emisión:
- Planos más largos. El corte se espacia. Un plano que en streaming duraría seis segundos en IMAG puede sostenerse veinte sin que nadie se aburra, porque el espectador de sala está mirando también el escenario real.
- Encuadres limpios. Poco zoom en directo y movimientos suaves: una panorámica nerviosa amplificada a ocho metros marea.
- Menos rotulación, o ninguna. Los rótulos de nombre y cargo van al programa de emisión. En pantalla de sala solo tienen sentido elementos que aporten al público presente: un marcador, una cuenta atrás, la pregunta que se está votando.
- Cuidado con los planos generales. Si la cámara encuadra la propia pantalla aparece realimentación e interferencias de moiré. Se evita al diseñar las posiciones.
- Respeto a la puesta en escena. En un concierto la pantalla es parte del espectáculo: hay momentos en los que el contenido gráfico del artista manda y el IMAG cede. Se escaleta con su producción.
- Consistencia de color. Un muro LED tiene mucho más brillo y contraste que un monitor de control, así que el ajuste de cámaras se valida mirando el muro y no solo el multiviewer.
Coordinación con el técnico de LED
El proveedor de pantallas es un interlocutor técnico más, al mismo nivel que sonido o iluminación. Con él se acuerda en el montaje la señal de prueba con la que se ajusta el encuadre del lienzo, quién ajusta brillo y temperatura del muro, qué se muestra en los tiempos muertos, qué imagen de respaldo carga el procesador si nuestra señal cae y quién tiene la última palabra sobre el contenido durante el acto.
Ese último punto parece burocrático y es el que evita los conflictos reales: siempre hay alguien que quiere cambiar lo que se ve en el muro a media función. Si está decidido de antemano quién decide, se resuelve en diez segundos por intercom.
Comparativa
Programa de emisión y programa de pantallas
| Aspecto | Programa de streaming | Programa de pantallas (IMAG) |
|---|---|---|
| Espectador | Solo ve la pantalla | Ve el escenario y usa la pantalla como refuerzo |
| Ritmo de corte | Ágil, construye el relato | Pausado, planos largos y estables |
| Rotulación | Nombre, cargo, créditos y grafismo | Mínima o inexistente |
| Presentaciones | Alternadas con el ponente | Casi permanentes cuando hay soporte visual |
| Planos generales | Dan contexto y respiro | Se evitan si encuadran la propia pantalla |
| Sincronía crítica | Labios y audio dentro de la señal | Imagen contra el sonido directo de sala |
| Formato de salida | El que pide la plataforma | El que pide el procesador de LED |
Preproducción
Datos que cerramos con el proveedor de pantallas
La ficha que pedimos por escrito antes del montaje, para que la señal encaje a la primera.
- Resolución y proporción del lienzo
- Píxeles reales del muro y relación de aspecto resultante
- Formato de entrada
- Resolución y frecuencia que espera el procesador
- Conector físico
- SDI, HDMI o DisplayPort, y disponibilidad de entrada de respaldo
- Punto de entrega
- Ubicación del rack de procesado y metros de tirada
- Retardo del procesador
- Cuadros que añade la cadena de LED
- Imagen de respaldo
- Qué muestra el muro si la señal de control desaparece
- Contenido en tiempos muertos
- Negro, logotipo o cuenta atrás
- Responsable de contenido
- Quién decide qué se ve en el muro durante el acto
FAQ
Preguntas frecuentes
¿Hace falta un realizador solo para las pantallas?
Depende del evento. En un congreso con un ponente y una presentación, un mismo realizador puede sostener los dos destinos apoyándose en salidas auxiliares del mezclador. En un concierto o en una gala con puesta en escena, el programa de pantallas tiene su propia lógica y su propio ritmo, y separarlo mejora claramente el resultado en los dos lados.
¿Se puede sacar el IMAG desde el mismo mezclador que la emisión?
Sí, y es lo habitual. Un mezclador con varias salidas auxiliares permite generar una versión sin rótulos para pantallas mientras el programa principal sale hacia la emisión. Cuando los dos destinos necesitan cortes distintos y no solo grafismo distinto, se recurre a un segundo nivel de mezcla.
¿Qué pasa si el proveedor de pantallas solo acepta HDMI?
Se convierte, pero se planifica. La conversión añade un eslabón más de retardo y el HDMI no admite tiradas largas con garantías, así que se lleva SDI o fibra hasta el pie del procesador y se convierte allí mismo, con un conversor de respaldo preparado y el conector asegurado mecánicamente.
¿Por qué se ve la imagen desincronizada con el sonido en algunas salas?
Porque el sonido llega directo y la imagen atraviesa toda la cadena de vídeo. Se corrige acortando esa cadena y, si aún se percibe, retrasando el audio de sala unos milisegundos desde la mesa de sonido. Es un ajuste que se hace en el montaje, mirando el escenario y la pantalla a la vez.
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