Ponentes

Qué contarle a un ponente antes de que salga en directo

La mayoría de los problemas de una emisión con ponentes no son técnicos: son de expectativas. Diez minutos de conversación previa con quien va a subir al escenario ahorran más disgustos que cualquier equipo adicional.

Un congreso o una entrega de premios se sostienen sobre personas que hablan. Se puede montar el mejor dispositivo de realización multicámara y estropear la emisión porque un ponente se coloca el micrófono debajo de la bufanda, mira al suelo veinte minutos y trae una presentación con letra de ocho puntos. Nada de eso se arregla en el control; lo que funciona es hablar antes. Esto es lo que contamos.

El micrófono: cuál y por qué

La elección no es estética, es funcional:

  • Diadema. La mejor opción cuando el ponente se mueve o gira la cabeza: la cápsula viaja siempre a la misma distancia de la boca y el nivel es constante. Es lo que pedimos para escenario.
  • Solapa. Discreta y suficiente en posiciones estables. Tiene dos enemigos: la ropa que roza y el giro de cabeza cada vez que el ponente mira a la pantalla.
  • De mano. Insustituible en entrevistas y turnos de preguntas. Exige recordar que hay que acercarlo, porque mucha gente lo sujeta a la altura del pecho.
  • De atril. Cómodo para lecturas, pero en cuanto la persona se aparta el sonido desaparece.

Cómo se coloca y qué lo estropea

La diadema va con la cápsula a un lado de la boca, ni delante —recoge el aire de las consonantes fuertes— ni demasiado atrás. La solapa se coloca en el centro del pecho, a un palmo de la barbilla, sobre la prenda exterior y no debajo. Lo que arruina una toma de audio y conviene advertir: collares y colgantes que golpean la cápsula, chaquetas que crujen, la corbata que roza, el pelo suelto encima del micrófono, el móvil en el mismo bolsillo que el transmisor y —el clásico— olvidarse de que el micrófono sigue abierto al bajar del escenario.

La colocación la hace el técnico, no el ponente, y se aprovecha para pedirle que hable unos segundos en su tono real, no en susurro.

Mirada: a cámara o a sala

Es la duda que más se repite, y la respuesta depende del formato:

  • Con público en sala, el ponente habla a la sala. Mirar fijamente a la cámara resulta extraño para quien está delante y no mejora la emisión. Se le indica dónde está la cámara para que sepa que existe y no la esquive, y poco más.
  • Sin público, en una grabación o en un webcast desde sala vacía, la cámara es el público: ahí sí se habla a la lente, y ayuda tener a alguien del equipo justo al lado de ella.
  • En formato híbrido, se reparte: el cuerpo hacia la sala y un vistazo periódico a la cámara al dirigirse explícitamente a quien sigue el acto desde casa. Los detalles del formato están en cómo organizar un evento híbrido.

Lo que se pide siempre: no dar la espalda a la sala para leer la proyección. El ponente necesita un monitor de retorno delante o a sus pies con sus diapositivas.

El tiempo

Nadie se ajusta al tiempo por casualidad. Funciona decir el tiempo real disponible —el que queda tras la presentación del moderador—, avisar de que habrá señales y acordar quién las da. Un reloj de cuenta atrás visible desde el escenario resuelve más que cualquier gesto.

Se avisa también de qué ocurre si se pasa: si el moderador interviene o si el turno de preguntas se recorta. En un directo con hora de fin comprometida esa conversación es obligatoria, porque el retraso se acumula y lo paga la última mesa del día.

Presentaciones: formato y contraste

Las diapositivas se ven en dos sitios muy distintos: una pantalla grande a diez metros y el móvil de quien sigue la emisión. Lo que pedimos por escrito:

  • Proporción 16:9, la del formato de emisión. Una presentación en 4:3 sale con franjas negras a los lados y se ve más pequeña todavía.
  • Texto grande y poco. Si una diapositiva no se lee en la miniatura del propio programa de presentaciones, no se leerá en un móvil.
  • Contraste alto. Fondo oscuro con texto claro, o al revés, pero sin grises intermedios ni texto sobre fotografías con detalle.
  • Márgenes generosos y sin animaciones dependientes del tiempo: los recortes de encuadre se comen los extremos y las transiciones complejas se capturan de forma imprevisible.
  • Entregadas con antelación, en el ordenador del evento y no en el portátil personal. Un cambio de portátil en directo es un salto de resolución, un fondo de escritorio y una ventana de notificaciones en pantalla.

Vídeo dentro de una presentación

Es la causa más frecuente de fallo en una ponencia: un vídeo incrustado depende del archivo, del códec y de la ruta de audio de ese ordenador. Lo que hacemos es pedirlo como archivo aparte, cargarlo en el control y lanzarlo desde el mezclador cuando el ponente lo indique; así entra a pantalla completa, con su audio en la mezcla, y si algo falla se corta a cámara. Hay que decidir además si lleva música con derechos, porque eso condiciona si esa parte se emite: el criterio está en cómo emitir un evento en YouTube.

El ensayo

Un ensayo no es repetir la ponencia: es pisar el escenario. Diez minutos por persona bastan para colocar el micrófono, probar nivel, ver por dónde se entra y se sale, comprobar diapositivas y pasador, y localizar retorno y reloj. Se hace antes de abrir la sala y con las cámaras encendidas, para que el técnico ajuste el shading con la persona en su sitio.

Quien nunca ha hablado ante una cámara

A esa persona hay que decirle cuatro cosas y ninguna es técnica. Que hable a la gente y se olvide de la cámara. Que su ritmo normal ya es correcto y que, si nota que va rápido, respire en lugar de bajar el volumen. Que un silencio de dos segundos se percibe como una pausa, no como un fallo. Y que si se equivoca, rectifique en voz alta y siga, porque nadie lo recuerda diez minutos después. Añadimos una frase práctica: si algo falla, que mire al equipo y espere, porque en el control ya se está resolviendo.

Microfonía

Qué micrófono para cada situación

Criterio de elección habitual para intervenciones en directo.
TipoCuándo se usaVentajaQué vigilar
DiademaPonencia de escenario con movimientoNivel constante y máxima inteligibilidadColocación respecto a la boca
SolapaMesas redondas y posiciones establesDiscreto en cámaraRoce de ropa y giro de cabeza
De manoEntrevistas y turno de preguntasSe pasa entre personas al instanteQue se acerque lo suficiente
De atrilLecturas y protocoloCero preparación del ponenteAta a la persona al atril
Ambiente de salaAplausos y reacción de públicoDa cuerpo a la emisiónNo sustituye al micrófono del ponente
Operador de cámara broadcast siguiendo un concierto en directo con intercom y monitor de campo

Hoja del ponente

Lo que enviamos antes del acto

Un documento corto por persona, enviado con días de antelación y repasado el mismo día.

Hora de llegada
Momento de la prueba de micrófono y de pisar escenario
Tiempo de intervención
Minutos reales y qué señales de aviso habrá
Micrófono
Tipo previsto y cómo se va a colocar
Mirada
A sala, a cámara o repartida según el formato
Presentación
Formato 16:9, entrega previa y ordenador del evento
Vídeos
Entregados como archivo aparte para lanzarlos desde el control
Retorno
Dónde verá sus diapositivas sin girarse
Preguntas
Si hay turno, cómo se gestiona y quién modera
Vestuario
Evitar rayas finas muy juntas y colgantes que rocen
Contacto
A quién avisar si se retrasa o cambia algo

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Diadema o solapa para una ponencia?

Diadema siempre que la persona se mueva o gesticule, porque mantiene la distancia a la boca y con ella el nivel. La solapa es suficiente en mesas redondas y posiciones estables, donde resulta más discreta en cámara. En un mismo acto es normal combinar ambos según el tipo de intervención.

¿Debe el ponente mirar a la cámara?

Solo si no hay público en sala. Con gente delante, el ponente habla a la sala y la cámara recoge; forzar la mirada a la lente resulta extraño para los asistentes y no mejora la emisión. En formatos híbridos se puede pedir un vistazo periódico a cámara cuando se dirija expresamente al público conectado.

¿Por qué pedís los vídeos aparte y no dentro de la presentación?

Porque un vídeo incrustado depende del ordenador, del códec y de la ruta de audio, y es el fallo más habitual en una ponencia. Lanzado desde el control entra a pantalla completa con su audio en la mezcla y con la calidad original, y si algo falla se corta a cámara sin que el ponente tenga que intervenir.

¿Cuánto ensayo necesita un ponente?

Diez minutos por persona bastan en la mayoría de los casos. No se trata de repetir el contenido, sino de colocar el micrófono, comprobar niveles, ver por dónde se entra y se sale, verificar que las diapositivas se ven y localizar el retorno y el reloj. Se hace antes de abrir la sala y con las cámaras encendidas.

¿Qué hacemos si un ponente se pasa mucho de tiempo?

Se resuelve antes, acordando quién avisa y cómo. Lo que funciona es un reloj de cuenta atrás visible desde el escenario y un moderador con mandato explícito para intervenir. En una emisión con hora de fin comprometida hay que decidir de antemano qué se recorta: casi siempre el turno de preguntas.

Hablemos de tu producción

Nos ocupamos también de los ponentes

Hoja de indicaciones enviada con antelación, prueba de micrófono y ensayo de escenario antes de abrir la sala, y vídeos lanzados desde el control. Cuéntanos tu programa y lo preparamos con tu equipo.